Papá de noche. María Gripe
A los que nos apasiona leer nos sucede que la mayoría de las veces elegimos lecturas de forma voluntaria, pero en otras ocasiones hay libros que llegan a nuestras manos por puro azar. También suele ocurrir, tal vez con menos frecuencia, que algún libro que nos llama la atención por algún motivo lo olvidamos para reencontrarlo mucho después. Esto último es justo lo que me sucedió coní Papá de noche.í Leí un fragmento de esa obra, que aparecía en un libro deí texto de cuando estudiaba en primaria, y hasta muchísimo tiempo después no conseguí leerla toda.
En su momento, no llegué a entender el título del libro ni tampoco supe cuál era la relación del joven de la lechuza con la niña. Aunque me inquietó tan profundamente el enigma de la ocultación del nombre de la protagonista que deseé conocer la historia completa, a pesar de todo lo olvidé. Más tarde tuve ocasión de leer casi todas las obras de Maria Gripe: la fascinante tetralogía deí Las Sombrasí (entre 1982 y 1989, en español solamente se publicaron los tres primeros títulos), la imprescindibleí Los hijos del vidrieroí (1964), la maravillosa Laí hija del espantapájarosí (1963) y el best seller, que releí incontables veces,í Los escarabajos vuelan al atardecerí (1978). Por el camino también me encontré con la serie deí Elvis Karlssoní (desde 1972 hasta 1979),í Agnes Ceciliaí (1981) y alguno más.í Papá de nocheí (1971) fue el último libro de la autora que leí y me gustaría haberlo conocido antes.
Considero la lectura de esta novela imprescindible porque, como todos los libros de Maria Gripe, es terriblemente actual y refleja los conflictos adolescentes con maestría y lucidez. En la mayoría de libros de la escritora sueca los más jóvenes afrontan sus dificultades sin la ayuda de los adultos y por medio de experiencias sobrenaturales, o al menos con situaciones poco habituales de la vida corriente, que son la clave de la superación.
Papá de noche describe el proceso de maduración y conciencia de la identidad propia de una niña cuya madre soltera le busca un cuidador (el -papá de noche-) ante la imposibilidad de encontrar una chica, como era de esperar. El -papá de noche- es un joven soñador que ama la libertad y consigue encandilar a su -hija de noche- con la complicidad de la lechuzaí Contrabandoí y su -casa flotante- que le espera en el puerto. Ambos personajes nos cuentan la historia en capítulos alternos, para ofrecernos su particular punto de vista. La relación entre ellos es bastante especial, porque, aunque la niña se niega a desvelar su nombre, ya que su identidad todavía se está gestando, sí hay lugar para otras confidencias. Entre los dos deciden que ella se va a llamar Julia y esta sufre por la incomprensión de las compañeras de su clase al no tener padre.
Una historia llena de esperanza, donde la incomunicación y las carencias se suplen con el afecto y la aceptación del lado sorprendente de las cosas, que debería estar más presente en las historias de hoy.